domingo, 22 de marzo de 2009

Música en la cabeza

Semana completita que empezó con melodías de esas que forman parte de una vida...



...y terminaba con el descubrimiento de otras que van convirtiéndose en algo especial.

viernes, 13 de marzo de 2009

Aterrizando

Podría decirse que el título de este post encierra cierto sarcasmo. Pero la verdad es que no. Pisé hace 4 meses el DF y podría decir que no he aterrizado aún. Llevo meses posponiendo el aterrizaje, dejando para luego sumergirme de lleno en esta ciudad. Quizá estaba esperando al momento adecuado, en el que tuviera todos los pequeños detalles que conforman una vida ordenados, para ponerme a bucear en esta urbe fantástica y sentirme parte de ella.
Hoy me he dado cuenta de que esta pretensión es absurda porque nunca vamos a tener todos los flecos de nuestra rutina bien establecidos. Al menos, al parecer, en México, yo no.
Así que, después de haber recibido una pequeña bofetada de la realidad. Después de posponer durante días la colada y ver cómo diluviaba en DF justo cuando ya la había tendido y estaba lejos para recogerla. He pensado que ya es hora de asentar los pies en la tierra y pasear en busca de los rincones de esta ciudad, y sentirme poco a poco una más en esta jungla de asfalto tan fascinante.
Tripulación, aterrizando.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Levando anclas

En estos últimos meses, la vida me parece fascinante la mayor parte del tiempo y un tanto absurda, aunque muy pocas veces, otro tanto. Después de un año repleto de imágenes y de colores, vuelta de nuevo a casa, aunque sigo sin saber si realmente esta es más mi casa que Madrid o La Paz. Un mes en el que ordenar sensaciones, vivencias y recuerdos. Un mes en el que supuestamente habría que haber estado mirando hacia atrás, pero no ha habido tiempo para eso. Aterricé mirando el horizonte, y solo he vuelto la vista atrás para mirar más allá de ese año en Bolivia que ahora me parece un espejísmo.

Vuelvo aquí, y vuelvo a mí. Mientras escucho Coldplay y Radiohead y veo la lluvia estamparse con fuerza sobre la luna del coche de Mike, charlando o con los silencios de quienes se saben bien y no tienen que forzar palabras para estar a gusto... entonces, siento cómo encuentro de nuevo ese lugar, esa sensación de hogar, de estar en casa. Sensación que en repetidas ocasiones, estos días aquí, me han hecho sentir Cynthia y María, la sensación de volver... la misma que tengo con Dulce en cualquier lugar o con Naza, sobre todo en Fuencarral, esa será siempre nuestra calle. Donde los silencios no necesitan palabras. La misma que siento ahora, de nuevo, en mi casa, contemplando las mismas vistas que miraba cuando estaba en el colegio, escuchando el ruido de la cocina, sintiendo la presencia de mis padres en cada rincón de mi casa... volviendo al hogar.
Ahora que poco a poco me he vuelto a acostumbrar a todo, de nuevo, toca levar anclas y zarpar hacia el oeste. Otra vez toca dejar todo lo conocido y adentrarse en lo nuevo, toca mirar al horizonte en busca de los colores que están por venir. Es la ilusión de esperarlos lo que hace que todo cobre un sentido, y yo los espero con la paciencia de quién los ha visto a lo lejos.

Parece que la aventura, lejos de acabar, está a punto de continuar...

domingo, 12 de octubre de 2008

Give it 2 me

sábado, 11 de octubre de 2008

Midori

Cyn me devuelve un libro que le dejé hace un año y ya ni me acordaba. Y caigo en la tentación de leer de nuevo uno de mis pasajes favoritos:
"Te estoy escribiendo esta carta aprovechando que has ido a comprar unas Coca-Colas. Es la primera vez en mi vida que le escribo una carta a alguien que está sentado en un banco a mi lado. Pero es la única manera que he encontrado para comunicarme contigo. Porque apenas escuchas lo que digo, ¿no es cierto?
Hoy me has hecho algo terrible. No te has dado cuenta siquiera de que me he cambiado el peinado, ¿verdad? Después del tiempo que he tardado en dejarme crecer el pelo, a finales de la semana pasada por fin logré hacerme un peinado más o menos femenino. Pero tú no te has dado cuenta. Y yo pensaba que estaba bastante mona y que, después de estar tanto tiempo sin vernos, te sorprenderías…, pero no te has fijado. Esto es el colmo, ¿no crees? Quizá no recuerdes qué ropa llevaba puesta. Yo soy una chica. Por más cosas que tengas en la cabeza, ¡podrías prestarme un poco de atención! Hubiera bastado con una frase del estilo: Te sienta bien ese peinado. Te hubiera perdonado que fueras a la tuya, que pensaras en qué sé yo. Por esto, te he dicho una mentira. No es cierto que haya quedado con mi hermana en Ginza. Hoy pensaba pasar la noche en tu casa. Dentro del bolso llevo el pijama y el cepillo de dientes. ¡Ja, ja, ja! Parezco idiota. Si no me has invitado... En fin, te importa un rábano y, por lo visto, quieres estar solo, así que te dejaré en paz. Quématé las cejas pensando en lo que te dé la gana.
No creas que estoy enfadada contigo. Sólo estoy triste. Porque tú has sido muy amable conmigo y, a cambio, no he sabido ayudarte. Tú siempre estás encerrado en tu propio mundo y, cuando llamo a la puerta "toc, toc", te limitas a levantar la cabeza antes de volver a encerrarte.
Ahora te acercas con las Coca-colas. Parece que tengas la cabeza en las nubes. He deseado que tropezaras, pero no te has caído. Ahora acabas de sentarte a mi lado, te estás bebiendo la Coca-cola a sorbos. Deseaba que al volver hubieras caído en la cuenta y al fin me dijeras: "¡Anda. pero si te has cambiado de peinado!". Pero no ha habido suerte. Si te hubieras fijado, hubiera roto esta carta y hubiera dicho: "Vámonos a tu casa. Te haré una buena cena. Y luego nos iremos a la cama los dos muy juntitos". Pero eres tan insensible como una plancha de hierro.
Adiós. "
Haruki Murakami
Tokio Blues

lunes, 29 de septiembre de 2008

La Paz, hasta siempre

Últimos días en La Paz, en esta ciudad tan cercana a las estrellas, entre nubes de emociones y con nostalgia por la gente que queda atrás.

La Paz me conquistó poco a poco. Las historias que escuché al llegar la perfilaron como un lugar mucho menos amable que la ciudad en la que me he sentido en mi casa. Nunca más será para mí una ciudad cualquiera. Siempre la recordaré como la ciudad del cielo más azul que he visto nunca, la que da la bienvenida convertida en cielo estrellado, la que se disfruta desde las alturas y la que desde cualquier sitio te regala la vista del Illimani con sus nieves perpetuas.

Pero también como la ciudad en la que viví un año maravilloso en el corazón de América Latina, conociendo a gente increíble e invitándome a enamorarme de este continente para mí remoto hasta hace un año.
Dejo un pedazo del corazón en esta ciudad, pero el resto me lo llevo lleno de dulces recuerdos de un tiempo especial en un sitio que para siempre será mi casa.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Me despido a lo cubano

Mi último viernes en La Paz no podía haber sido más inolvidable. Después de cenar llegamos a "A lo Cubano", yo pensé que buscando un mojito, y lo que encontré fue una fiesta sorpresa.
No imagino un final mejor para este año increíble. Fue una noche genial, mil gracias a todos.