Últimos días en La Paz, en esta ciudad tan cercana a las estrellas, entre nubes de emociones y con nostalgia por la gente que queda atrás.
La Paz me conquistó poco a poco. Las historias que escuché al llegar la perfilaron como un lugar mucho menos amable que la ciudad en la que me he sentido en mi casa. Nunca más será para mí una ciudad cualquiera. Siempre la recordaré como la ciudad del cielo más azul que he visto nunca, la que da la bienvenida convertida en cielo estrellado, la que se disfruta desde las alturas y la que desde cualquier sitio te regala la vista del Illimani con sus nieves perpetuas.
La Paz me conquistó poco a poco. Las historias que escuché al llegar la perfilaron como un lugar mucho menos amable que la ciudad en la que me he sentido en mi casa. Nunca más será para mí una ciudad cualquiera. Siempre la recordaré como la ciudad del cielo más azul que he visto nunca, la que da la bienvenida convertida en cielo estrellado, la que se disfruta desde las alturas y la que desde cualquier sitio te regala la vista del Illimani con sus nieves perpetuas.
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